-Este estación no es lugar bueno para pasar la noche -dijo una voz a mis espaldas.
Me encontraba acostado sobre el banco, en la calle llovía como nunca lo había hecho y tuve que buscar refugio.Me incorpore para ver quien me hablo pero allí no había nadie.
-Que extraño -pensé en silencio.
Me volví a acostar y me quede escuchando el sonido gratificante que producía la lluvia al golpear el suelo, los truenos resonaban en las nubes y me recordaban por que me encontraban en ese horrible lugar a esas horas de la noche. Como a todo el mundo le llega su momento para mi mujer no seria diferente y yo solo no pude hacer frente a los pagos de mis gastos obligándome a vivir en la calle y atracando a punta de pistola para sobrevivir
-No deberías estar aquí -dijo una fría y oscura voz.
Me incorpore asustado y me levante del banco de un salto, salí del techo que me cubría colocándome bajo la lluvia y mire a mi alrededor, mientras el torrente de agua que caía me mojaba y me nublaba la vista.
-Para ya, muéstrate, ¡deja de asustarme! -grite con una voz apagada por la lluvia
De la oscuridad salio la persona a la que menos me esperaba, la mujer con la que había compartido mi vida ahora me atormenta en el final de la misma, con la mirada fija en mi salia de las sombras y se acercaba, mientras la lluvia le mojaba su oscuro pelo y le empapaba su precioso rostro.
-¿Que pasa aquí? deja de atormentarme con tu presencia -dije sin vacilar esperando que se esfumara.
Sin cesar su avance levanto la cabeza mirándome fríamente a los ojos, no reflejaban el amor recordado sino un odio jamas visto en su mirada.
-¿No te basta con abandonarme? -grite sin apartar la vista de sus ojos.
Mientras se acercaba mi corazón se paraba cada vez mas, con su mirada me estaba absorbiendo la vida, me quería llevar a su mundo de oscuridad y pesadillas donde el tiempo no acabara el sufrimiento.
-¿Ese es mi destino, vivir siempre vagando por el mundo? -pensaba en silencio sin darme cuenta que la tenia delante de mi.
Debí correr lejos de sus manos y de su pálida boca pero...no lo hice, estaba atrapado en su telaraña, mi escapatoria ya era imposible. Mi vida se esfumaba en sus manos y al besarme me sentencio.
Tendido en el suelo mis ojos se iluminaron con el triste sol del amanecer.
