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La Coctelera

Historias Cortas

se agradece cualquier comentario

2 Mayo 2009

Pesadillas de amanecer (versión alternativa)

-Este estación no es lugar bueno para pasar la noche -dijo una voz a mis espaldas.
Me encontraba acostado sobre el banco, en la calle llovía como nunca lo había hecho y tuve que buscar refugio.Me incorpore para ver quien me hablo pero allí no había nadie.
-Que extraño -pensé en silencio.
Me volví a acostar y me quede escuchando el sonido gratificante que producía la lluvia al golpear el suelo, los truenos resonaban en las nubes y me recordaban por que me encontraban en ese horrible lugar a esas horas de la noche. Como a todo el mundo le llega su momento para mi mujer no seria diferente y yo solo no pude hacer frente a los pagos de mis gastos obligándome a vivir en la calle y atracando a punta de pistola para sobrevivir
-No deberías estar aquí -dijo una fría y oscura voz.
Me incorpore asustado y me levante del banco de un salto, salí del techo que me cubría colocándome bajo la lluvia y mire a mi alrededor, mientras el torrente de agua que caía me mojaba y me nublaba la vista.
-Para ya, muéstrate, ¡deja de asustarme! -grite con una voz apagada por la lluvia
De la oscuridad salio la persona a la que menos me esperaba, la mujer con la que había compartido mi vida ahora me atormenta en el final de la misma, con la mirada fija en mi salia de las sombras y se acercaba, mientras la lluvia le mojaba su oscuro pelo y le empapaba su precioso rostro.
-¿Que pasa aquí? deja de atormentarme con tu presencia -dije sin vacilar esperando que se esfumara.
Sin cesar su avance levanto la cabeza mirándome fríamente a los ojos, no reflejaban el amor recordado sino un odio jamas visto en su mirada.
-¿No te basta con abandonarme? -grite sin apartar la vista de sus ojos.
Mientras se acercaba mi corazón se paraba cada vez mas, con su mirada me estaba absorbiendo la vida, me quería llevar a su mundo de oscuridad y pesadillas donde el tiempo no acabara el sufrimiento.
-¿Ese es mi destino, vivir siempre vagando por el mundo? -pensaba en silencio sin darme cuenta que la tenia delante de mi.
Debí correr lejos de sus manos y de su pálida boca pero...no lo hice, estaba atrapado en su telaraña, mi escapatoria ya era imposible. Mi vida se esfumaba en sus manos y al besarme me sentencio.

Tendido en el suelo mis ojos se iluminaron con el triste sol del amanecer.

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13 Abril 2009

Pesadillas de amanecer

Todos las noches iguales, interminables, terribles pesadillas me atormentan y me hacen despertar de madrugada desde el de la muerte de mi amada. Me incorpore para mirar el enorme cuadro colgado en la pared a pie de cama.Su nombre era Caroline, ra preciosa, sus rizos pelirrojos combinados con el azul cielo de sus ojos me enamoraron desde el primer momento, su nariz diminuta me encantaba tanto como su ostentosa figura, pero no todo era encanto y dulzura, tenia un lado oscuro propio de demonios ya que le gustaba probar camas ajenas; cuando recuerdo las miradas de los vecinos me embarga una furia incontrolable la misma que hizo que las aguas del río se tiñeran de rojo aquella noche, la noche que la pille en mi cama con el vecino de enfrente. La policía nunca encontró al asesino de los cuerpos encontrados en la playa al día siguiente. La culpa me atormenta todas las noches unida al recuerdo de la mujer que me arrebato el corazón y que después de muerta aun me tortura con su bello rostro y no me deja vivir.

Después de unos minutos mirando sus ojos me levante y fui a por agua, no encendí luces, la luz tenue del amanecer entrando por el ventanal del salón era mas que suficiente,aunque tambien lo era para percatarme de que no estaba solo, una figura envuelta por la oscuridad se encontraba a unos metros de mi persona; me quede unos segundos observando la figura sin moverme, durante estos eternos segundos el intruso tampoco hizo menor movimiento hasta que el sol le ilumino parte del rostro dejando ver que no era un hombre, era una dama que mantenía su único ojo visible fijo en mi, el otro ojo se lo ocultaban las sombras del alba, tenia el pelo tan oscuro como su mirada; avanzo hacia mi en silencio escapando de la oscuridad y dejándose ver, cuando me miro con los dos ojos se me heló el alma, sus ojos reflejaban dolor y sufrimiento, sus labios también negros provocaban terror ya que era el mismo rostro de mi Caroline.

Me quede sin habla e hipnotizado por su mirada y antes de darme cuenta la tenia delante, me acaricio el rostro suavemente con una mano mientras su mirada se clavaba en mi mente y me conducía a la locura, el tiempo se detuvo, parecía como si no quisiera avanzar para vengarse de mi persona, los segundos se convirtieron en horas, horas que pasemos allí inmóviles. Pasaba el tiempo y no dejaba de mirarme; incapaz de realizar ningún movimiento era un muñeco en sus manos y ella lo sabia, solo mirándome me torturaba. Me preguntaba cuando acabaría esta pesadilla pero esta vez no era un sueño, por fin se movió y sutilmente me beso con sus labios gélidos y muertos. Ese beso acabo con mi vida y la luz del sol a primeras horas de la mañana ilumino mi cadáver.

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11 Abril 2009

El loco de la oficina

Se encontraba en su despacho acabando el trabajo, era una fría noche de 5 de noviembre, se había ido la gente a casa después de un largo día de trabajo y el se quedo haciendo horas extras. Se llamaba Pedro Robles. Era listo y trabajador, tenia el pelo negro y ojos marrones, era la clase de persona que siempre iba haciendo favores a la gente sin esperar nada a cambio. Estuvo trabajando hasta las 3:00 AM y se dispuso a irse a casa; pero escucho un ruido.

-¿Quien anda hay? - dijo esperando una respuesta

Pero no la obtuvo. Espero unos segundos en silencio mirando la puerta del despacho esperando que girara el pomo y se abriera, pero... no paso nada.

Abrió la puerta y mirando a un lado y al otro se dispuso a salir, cogió sus cosas y se dirigió por el pasillo a la escalera, bajando las escaleras empezó a escuchar sonidos intermitentes, como de algún metal golpeando la mesa, se dio la vuelta y se dispuso a subir.

- ¿Quien anda hay? - dijo con temor mientras subía un peldaño de las escaleras.

El sonido ceso. Durante algunos segundos estuvo en silencio en la escalera con temor de asomarse al pasillo, espero que sucediera algo que le hiciera volver al despacho o que le hiciera salir corriendo hacia la salida mas cercana, pero no ocurrió nada y acabo por descender la escalera que llevaba al primer piso. Ya pensaba en llegar a su casa y acostarse en su cama y olvidar estas tonterías. Pero cuando ya estaba en la puerta que daba a la calle empezó a sonar el mismo sonido proveniente del piso superior; era como si le dieran martillazos, le retumbaba en la cabeza y esperaba que se acabara. Pensaba en subir y ver que era ese ruido incesante pero pensó que era cosa del cansancio y salio a la calle cerrando la puerta tras de sí.

Recorrió el camino de vuelta a casa pensando que eran imaginaciones suyas y que nada de eso había ocurrido. El vivia a a dos manzanas del trabajao en una pequeña casa situada las afueras, era un barrio tranquilo en el que nunca pasaba nada. Tardo menos de 5 minutos en llegar su casa y ya se había olvidado de toda idea absurda. Entro por la puerta dejo el abrigo en una silla que había en la entrada y se fue a su habitación, se desvistió dejando la ropa en el armario y se acostó en la cama dispuesto a dormir.

Ya había cerrado los ojos cuando se empezó a escuchar de nuevo ese agobiante sonido.

- Todo esta en mi cabeza.- Se repetía una y otra vez.

Pero el sonido no cesaba. Se levanto de la cama de un salto corrió hacia la puerta y la abrió todo lo rapido que pudo y... nada, no había nada, hasta había parado el sonido, se quedo pensativo mirando la oscuridad hasta que se canso y sin dejar de mirar el pasillo cerro la puerta, pero al darse la vuelta se encontró con una figura espectral vestida de negro y encapuchada de tal modo que no se le distinguía la cara.

Pedro se quedo mirando inmóvil esa silueta como si de algún truco barato se tratara de algún amigo que le quiere gastar una broma pero por otra parte estaba aterrorizado pensando en lo que podía pasar. Empezó a acercarse lentamente como si estuviera flotando, pero el traje no le dejaba ver los pies de pronto el extraño sonido volvió y entonces se percato que eran campanas, un tintineo de campanas.

Al fin pedro reacciono abrió la puerta y salio corriendo, entonces salio a la calle esperando que hubiera sido su imaginación pero tras darse la vuelta vio que ese "ser" le perseguía, empezó a correr por la calle gritando de tal forma que la gente salio de sus casas a ver lo que ocurría. Pero solo veían a un tío medio desnudo gritando por la calle "me persigue la muerte". Un vecino llamo a la policía. Cuando llegaron, pedro estaba tirado, balbuceando y la gente hablando a voces.

-Este hombre no esta bien - decía algún curioso

-Llevárselo de aquí queremos dormir - decía otro vecino.

La policía puso orden y se llevo al alborotador a comisaría. Después de algún juicio se llego a conclusión de que estaba loco y lo metieron en un psiquiátrico en el que paso hasta el fin de sus días, afirmando que veía la muerte en cada esquina a oscuras seguida de campanas. Se le recordó mucho tiempo por el pueblo como "El loco de la oficina"

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10 Abril 2009

Obsesion

Se despertó incorporándose sobre su cama en total oscuridad debido a la misma pesadilla que noche tras noche le perturbaba el sueño. Ladeo las sabanas y se levanto de su cama empapada de sudor, se acerco a la ventana y se quedo observando el paisaje durante unos minutos, el sol asomándose por el horizonte alumbraba las fachadas de las casas vecinas, las calles estaban desiertas a esas horas de la mañana, excepto por un corredor y su perro que pasaba cruzando por delante de su casa. Abrió la ventana para sentir la fresca brisa mañanera, se apoyo sobre el marco dejando que el aire le acariciara el rostro y le agitara suavemente los cabellos. Se quedo en esa posición hasta que escucho un ruido en el piso de inferior, se dio la vuelta cerrando la ventana tras de sí, cruzo la habitación silenciosamente evitando el crujir de la madera, hasta llegar a la puerta que daba al pasillo; la abrió lentamente y dejo la habitación atrás. Estaba casi a oscuras excepto por la tenue luz que provenía de la ventana de su dormitorio. El pasillo tenia unos dos metros de ancho, en las paredes colgaban las fotos de sus parientes y amigos y al final del pasillo a unos diez metros se encontraba la escalera que daba al piso inferior. La joven avanzo sigilosamente hacia la escalera procurando no hacer el mínimo ruido. Tenia autentico pavor a la idea de que pudiera haber alguien en su casa. Procuraba convencerse a si misma de que el ruido escuchado hacia un momento formaba parte de su imaginación, pero le resultaba imposible no pensar en la idea de que un intruso se a colado en su hogar.Se acercaba lentamente a la escalera hasta que escucho pasos, dejandose llevar por el miedo retrocedio hasta su habitación y cerro la puerta suavemente. Se escondio en el armario detras de la ropa colgada por las perchas mientras murmuraba para sí:

-Aquí estoy a salvo-repitiendo con los ojos cerrados una y otra vez.

Pero se equivocaba, de pronto la puerta de su habitación se abrió, de tal fuerza que casi le hizo soltar un grito. Se tapo la boca con las dos manos mientras agudizaba el oído.Se oían los pasos que lentamente se acercaban hasta el armario, la joven se encontraba sumida en total oscuridad, sentada, apoyada en la pared del armario con las manos en la boca y con los ojos llorosos del puro terror que estaba pasando, su cabeza se invadía de pensamientos terribles:¿la mataría?, ¿la violaría? - No podre volver a mirar a nadie a la cara si salgo con vida - pensaba mientras horrorizada vio como se habría la puerta del armario, cerro los ojos esperando que así no la vieran a ella pero no fue así, acto seguido se hoyo un fuerte estruendo y así acabo todo, al día siguiente la policía encontró el cadáver de la chica en el fondo del armario con una bala en la frente - Quizá si ella no me hubiese abandonado seguiría viva

 

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